Lo primero que me impactó fue el calor, como una gran ola que me pasó por encima al atravesar las puertas del aeropuerto Changi, en lo que habría sido una mañana fría en mi país. Solo entonces fui totalmente consciente de la magnitud de lo que estaba haciendo y lo diferente que iba a ser mi vida en Singapur en comparación con la de Reino Unido, la única que había tenido hasta el momento. Cinco años y medio más tarde y después de que todas esas dudas desaparecieran hace ya mucho tiempo, aún no me he acostumbrado del todo a la temperatura.

La ciudad

Singapur, con una superficie inferior a la mitad de Londres y con el inglés como idioma más hablado, resultó ser un nuevo hogar mucho menos abrumador de lo que esperaba. Descubrí rápidamente que el estilo propio del Pequeño Punto Rojo tiene mucho que ofrecer al viajero exigente, ya sea paseando por los animados callejones de Chinatown o pasando por las filas de shophouses que se levantan hombro con hombro con los rascacielos. El heterogéneo patrimonio cultural de Singapur se despliega en cada esquina; un rico tapiz tejido por los chinos, malayos e indios que consideran su hogar.

La comida

No hay nada más notable que la comida, que animaría a cualquier posible visitante de Singapur a poner en un lugar prioritario de su recorrido. Aunque los singapurenses prefieren la comida picante, Singapur tiene cosas que ofrecer para todos los paladares. Los patios de comidas y los cafés que salpican la isla hacen que nunca estés lejos de tu siguiente ración de fideos wanton caseros, de la suculenta ternera rendang o del célebre cangrejo picante. Si a esto le añades que se puede comprar una comida decente en un puesto ambulante por solo dos dólares, Singapur se convierte en un verdadero paraíso para amantes de la comida. Pero los británicos en especial debéis saber que encontrar una pinta a un precio decente es algo totalmente diferente.

La ubicación

Singapur, situada en el corazón del sudeste asiático y con vuelos cortos a destinos como Malasia, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Tailandia, es también una base de operaciones para quienes quieran explorar esta amplia región. Así que, ¿a qué esperáis? Olvidaos de los abrigos de invierno, desempolvad vuestro singlish y venid a experimentar todo lo que tiene para ofrecer Singapur.